1 nov 2009

EXCELENTE ARTICULO....LOS LIMOSNEROS.....


Antes los limosneros eran tiernos
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Cuando los que pedían por caridad, con una virgen en el centro de su pecho, llegaban a la puerta de tu casa o te encontraban en los frentes de la iglesia, difícilmente te resistías a entrar las manos en tus bolsillos o cartera para complacerlo con los cinco centavos que en ese tiempo resolvían mucho.
Si les daba algo te rezaban y si no le dabas nada también te rezaban para que Dios te ayudara. Sabían que si Dios te ayudaba, ellos tenían la esperanza encendida contigo en buena. Eran pedigüeños verdaderamente tiernos y conscientes. Como eran casi todos los seres humanos de ese tiempo.
Pero de un tiempo para acá, vengo observando a los nuevos incumbentes del oficio del pedir, tanto aquí como fuera del país y de verdad, me da grima. No solo observo a los que lo hacen tirados en aceras mugrosas, que son quizás, los más indefensos del oficio. Los vengo mirando desde la calle El Conde a Miami y hasta los que piden en saco y corbata y con un pasaporte oficial en el centro de Nueva York. De verdad es preocupante la actitud impetuosa que hay de común en casi todos ellos y que molesta el alma.
Yo creo que el que pide, debe tener un poco de solemnidad y de respeto, para que el oficio, y la acción en sí, no parezca un asalto o una imposición.En Miami hay un señor que pide en el Northwest en una de las avenidas con Palmeto. De este señor, yo llegué a sentirme hasta discriminado. Este caballero, cuando el semáforo se pone en rojo y empieza a hacersu recorrido con su silla de rueda con motorcito, no se para en las ventanillas de los carros viejos. Y hasta te mira por encima del hombro, pero no es para menos. Lo vi un día con mis ojos, con un carro casi nuevo y un chofer, por su condición física, claro.
La vez que visitó la república dominicana George Bush (padre), siendo vicepresidente de los Estados Unidos de América, se quilló de verdad porque unos periodistas, en nombre de unos pedilones de Estado, se pusieron a hacerle preguntas insidiosas sobre la ayuda norteamericana al país y el señor vicepresidente de los Estados Unidos le dijo que los problemas de los pueblos se resuelven poniendo la casa en orden, no con ayuda, porque las ayudas son para palear situaciones especiales no para resolver problemas que se resuelven ordenando eltrabajo y el gasto público de los países.
Las cosas han cambiado tanto, que yo recuerdo que cuando alguien deseaba un bocado de comida en una casa ajena, se aparecía a las doce menos cinco minutos del medio día y en silencio por la puerta de la cocina con una mirada tierna hacia los anafes y efectivamente cuando al arroz solo le faltaba poco menos de tres minutos, ahí estaba el velón parado sin molestar. Pero hoy, entran por la sala y la primera frase que dicen es: “me huele, pero no me sabe” como si tuvieran todo el derecho a que le sepa… y para colmo preguntan por el aguacate.
Cuando uno llegaba de los países, la frase era tan cordial: “por favor, regálame algo si usted puede, que no he visto a linda”. Hoy es: “dáme lo mío, no me lo caliente". Pero ten cuidado con la cantidad, que si te equivocas y le da menos de lo que ellos esperan, te pelean como le pelea una mujer a un padre irresponsable con sus hijos. Lo triste de todo esto es, que además te dicen que te estás volviendo loco, que ellos no pueden comprar nada con lo que le has dado. Que ellos no son muchacho.
La cosa es grave, porque lo que vemos hoy en las sociedades, es un verdadero pedir impetuoso que se ha generalizado y hasta ha llegado a los que piden en saco y corbata. A veces, a estos perfumados, se le vala guagua y se vuelven pedilones imperativos. Hay lideres de países llamados pobres, que cuando le reclaman ayuda a los países ricos, lo hacen como si estuvieran reclamando la virginidad de la patria, porque lo hacen con tanto derecho, que a nadie se le puede ocurrir que lo que piden es simplemente “una ayudita por favor”. Porque lo que en realidad debe reclamar un líder es que nuestros intercambios sean en condiciones iguales y de pleno respeto.
Sin lugar a duda, toda esta inversión de valores que hoy vemos hasta en los mendigos, no es más que parte de un deterioro de la moral en la sociedad, que ha llevado a la gente a privatizar hasta el pago del peaje. Hoy hay muchos, que se sienten tener una pasta de jabón debajo de las mangas de la camisa, para dañarle el sancocho y hasta el salcocho al que no le da nada. Lo que hoy vemos, es como el regreso de Alcapones con pantalones cortos por debajo de los glúteos. ¡que relajo!
Cuando yo escuchaba a mi profesora en las clases de historia, contar todos los martirios que vivieron nuestros héroes, y los acontecimientos sobre el holocausto más otras barbaridades, decía por dentro: gracias a Dios, que no viví en ese tiempo. Jamás creí, que la vida me tenía esta trampa. Pero, el resto de mi vida lo viviré conla plena satisfacción de saber, que todo tiene una fecha de vencimiento. Ojalá no sigan usando el producto después de vencido.¡Que triste! Quien lo diría.

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